Las primeras escenas dan la tónica de lo que será la pelÃcula: algunas imágenes de un dÃa cualquiera de Santo Domingo muestran escenas que, siendo cotidianas, se salen de toda lógica. Paquetes gigantes cargados por motos minúsculas, carros que se prenden fuego en plena vÃa, toda la hermosura del mar Caribe contrastando con una ciudad recargada, tramposa y difÃcil, descrita por un coro que anticipará la acción de toda la pelÃcula. Es un policial, o al menos su trama lo es, pero llevada por ráfagas de humor autóctono, la pelÃcula deriva sin pudor hacia una comedia de las mejores.
06 Sep
Posteado por: alfonso en: -Alfonso Molina, CrÃticos
El gran dilema que viven los personajes de Los falsificadores se desplaza de uno a otro extremo del registro emocional. De un lado, la necesidad imperiosa de sobrevivir a toda costa en una situación de brutalidad desgarradora en la que el enemigo controla todas las posibilidades de subsistencia. Del otro, la conciencia de llevar adelante una conducta de colaboración con las ideas y las acciones del enemigo. Ese es el conflicto dramático de una obra que logra conmover sin recurrir a consejas moralistas. Al contrario, plantea una negociación constante en una situación que —de forma paradójica— parece no admitir ninguna forma de acuerdo. No obstante, eso es lo que hacen un grupo de prisioneros judÃos en Sachsenhausen, campo de concentración nazi en los últimos años de la II Guerra Mundial. Negociar es lo que hace cada dÃa Salomon Sorowitsch, ese personaje ambiguo y desconcertante que pasa de la frialdad a la angustia. Sorowitsch negocia con el jefe de la Operación Bernhart y con sus propios compañeros, a través de una metáfora de la mentira creativa: la falsificación convertida en arte y el arte devenido en supervivencia. Porque esta pelÃcula austriaca —que ganó este año el Oscar como film no hablado en inglés— persigue un objetivo muy definido: demostrar que la supervivencia es un paso imprescindible hacia la victoria.
06 Sep
Posteado por: alfonso en: CrÃticos, Pablo Gamba
UN MUNDO CRUEL Y FALSO
Ante el panorama que ofrece la historia mundial reciente no tiene nada de extraño que el genocidio de los judÃos, gitanos, comunistas, discapacitados y muchos otros por el régimen nazi siga siendo tema de interés para el cine. Ha cambiado incluso en algunos filmes recientes el espÃritu con que se abordan esos hechos, con el fin de acercarlos al presente para obtener lecciones pertinentes. No ocurre en la frÃvola La vida es bella, de Roberto Benigni (”La vita è bella”, 1997), ni en filmes que todavÃa abordan la cuestión desde el punto de vista de la tradición de la denuncia, como Amén, de Costa-Gavras (2002). Pero en esa gran cinta de Francesco Rosi titulada La tregua (1997), basada en la autobiografÃa de Primo Levy; en El pianista, de Roman Polanski (”The Pianist”, 2002), y en Los falsificadores, de Stefan Ruzowitzky (”Die Fälscher”, 2007), la ganadora este año del Oscar a la mejor pelÃcula en lengua extranjera, el tema se plantea como una metáfora de situaciones que pueden producirse hoy. En el caso de las últimas dos pelÃculas, se trata de la posible supervivencia bajo el dominio total de un poder que se ejerce mediante la fuerza bruta, para el cual los derechos humanos, e incluso la humanidad de los otros, no tienen ningún significado.
06 Sep
Posteado por: alfonso en: -Juan Antonio González, CrÃticos
Casi todas las pelÃculas que se han hecho acerca de la matanza que contra la comunidad judÃa de toda Europa perpetraron Hitler y su ejército nacionalsocialista a mediados de la década de los años cuarenta del siglo pasado, tienen como común denominador el tema del horror, del desquiciamiento que llevó a los nazis a matar en hornos y cámaras de gas a 6 millones de personas, incluidos mujeres, ancianos y niños. De La vida es bella (Benigni, 1997) para atrás, aquella atrocidad, aquella vergüenza de la historia ante la que prefirieron callar muchos gobiernos llamados democráticos y hasta la propia Iglesia, es recreada con creciente crueldad y realismo. Si décadas antes, apenas se mostraban las montañas de cadáveres, ahora estas imágenes son captadas en un desnudo plano medio o uno cercano, muy próximo al close-up.
06 Sep
Posteado por: alfonso en: -Rodolfo Izaguirre, CrÃticos
COLABORACIONISMO Y SUPERVIVENCIA
PodrÃamos pensar que el cine habÃa agotado el tema del holocausto, el oprobio de los campos de exterminio y la insana ferocidad de los nazis; pero no es asÃ: los espacios del alma y de la crueldad son infinitos e inagotables. Detrás de toda muerte masiva aflora el horror de la brutalidad y el aniquilamiento individual; pero ellos no agotan las circunstancias que los rodean y hacen posibles. Lo demuestra Stefan Ruzowitzky al realizar Los falsificadores, la historia de Salomon “Sally” Sorowitsc (Karl Markovics) conocido como el Rey de los falsificadores en la Alemania de los años treinta. Cuando es detenido por la Gestapo y conducido a un campo de concentración, ya cercano el final de la guerra, el comando militar obliga a Sally a falsificar millones de libras esterlinas y dólares con los que pretendÃa el nazismo llevar a la bancarrota a las economÃas europeas. A cambio, a Sally y al grupo de prisioneros a su cargo se les perdonarÃa la vida, presuntamente.
06 Sep
Posteado por: alfonso en: -Alfonso Molina, CrÃticos
Se torna difÃcil tomarse en serio esta pelÃcula. Me recordó aquella época en que los productores mexicanos venÃan a Venezuela a filmar pelÃculas absurdas y baratas con guiones disparatados y ciertas figuras de la televisión. Producciones con algún cómico local y muchos convencionalismos. Eso fue antes que Mauricio Walerstein dirigiera Cuando quiero llorar no lloro y que Román Chlabaud filmara La quema de Judas, pelÃculas que iniciaron el cine venezolano moderno a principios de los setenta. El problema de Comando X es que remite a etapas superadas hace décadas. Quiero ser enfático en esto. No es un problema ideológico —todas las pelÃculas tienen un componente ideológico— sino de calidad cinematográfica. En 1976 Alfredo Lugo —el más reciente Premio Nacional de Cine— hizo Los muertos sà salen, comedia de humor negro con una clara visión de izquierda que presentó uno de los finales más poéticos del cine nacional. Otro Alfredo, esta vez Anzola, dirigió su oda al héroe popular en Se solicita muchacha de buena presencia y motorizado con moto propia con humor, inteligencia e ironÃa Otro tanto hicieron Antonio Llerandi e Iván Feo con su memorable adaptación de PaÃs portátil, con otro de los grandes finales del cine venezolano. ¿Qué decir del final de Sagrado y obsceno de Chalbaud, cuando el personaje de Zamora saldó cuentas con el asesino de sus compañeros? Sus realizadores hicieron un cine ideológico, asumieron compromisos, corrieron riesgos y crearon pelÃculas que forman parte de la historia del cine venezolanao.
Sólo tres pelÃculas de ficción le tomó a la Villa del Cine caer en el tema polÃtico. Aunque con cintas anteriores como Miranda regresa, La clase o 1,2 y 3 mujeres la productora habÃa demostrado que su posición frente al financiamiento de cine no estarÃa determinada por historias con tendencias polÃticas oficiales sino por valores que le importaran al Estado, con Comando X esa imagen se vino abajo. En 2006, cuando fue inaugurado el organismo, hubo condenas iniciales y sin fundamento sobre las tendencias ideológicas sectarias que asumirÃa la institución que fueron seguidas por respuestas oficiales sobre el interés de la productora en incluir a todos los venezolanos. Ahora, tras 2 años, llega un filme con presupuesto de 1,9 millones de bolÃvares fuertes que cuenta la historia de un joven con labia que se enamora de la hija de un empresario opositor y terrorista. Y aunque la pelÃcula asume un tono de comedia es, en realidad, una condena a la oposición a Hugo Chávez de 2 horas de duración.
23 Aug
Posteado por: alfonso en: -Alfonso Molina, CrÃticos
Antes de ver Camino a la redención habÃa leÃdo crÃticas muy negativas en distintos medios estadounidense y esperaba encontrarme con un producto lamentable. Pero resulta que a medida en que la historia se desarrollaba antes mis ojos fui encontrando muchas virtudes y pocos defectos en este drama familiar que se construye sobre los conflictos de la ética, la venganza y la culpa. La verdad es que esta nueva realización del irlandés Terry George —autor de Hotel Rwanda— retoma un asunto que le interesa —la responsabilidad individual— y que ya habÃa trabajado en filmes previos. Para mi sorpresa, encontré un film redondo, bien construido, con unas actuaciones descollantes y un final inesperado pero lógico.
23 Aug
Posteado por: alfonso en: -Juan Antonio González, CrÃticos
DOLOR DE PADRES
El dolor puede llevar a reacciones insospechadas: del llanto al grito de desesperación y de éste a la locura. Y dentro de esa locura, lo que nos aflige hasta profundidades que difÃcilmente podemos describir puede desembocar en la alteración de nuestros propios valores éticos, de esa moral irrestricta que termina convertida en sal y agua. Esto es, a grosso modo, lo que le ocurre a los personajes que protagonizan la historia de la pelÃcula Camino a la redención (Reservation Road, 2007), dirigida por Terry George. Se trata de dos padres: uno, Ethan Learner (Joaquin Phoenix), con una vida casi perfecta, orgulloso de sus pequeños hijos, en especial de Josh, un aventajado ejecutante del violoncello de 10 años, y el otro, Dwight Arno (Mark Ruffalo), divorciado y con una espada de Damocles pendiendo sobre su cabeza y su corazón: la posibilidad de perder la custodia de su hijo Lucas de 11 años, con quien comparte la pasión por el béisbol. ¿Y que tienen estos dos hombre en común, además de la paternidad? Nada, o por lo menos asà es hasta que el destino cruza sus vidas para siempre en Reservation Road, un desolado paraje ubicado al borde de la carretera y en el que se detiene Learner para abastecer de gasolina su vehÃculo, mientras su esposa y su hija aprovechan para ir al baño y Josh se dispone a soltar unas luciérnagas que tiene en un frasco de vidrio. Es allà donde entra Arno, quien debido a la oscuridad del camino no ve al pequeño hijo de Learner y lo atropella, dándose a la fuga más por miedo que con premeditación.
23 Aug
Posteado por: alfonso en: -Héctor Concari, CrÃticos
La lÃnea argumental, de tan simple, provoca escalofrÃos. Una familia tipo (papá, mamá, hermano y hermana) regresa de un concierto de cello y se detienen en una gasolinera. El niño baja del carro y es atropellado por un abogado que lleva a su hijo de regreso a casa y que, presa del pánico se da a la fuga. A partir de ese momento las dos historias personales y familiares quedan a la vez barridas por el destino y, lo que es peor, inevitablemente entrecruzadas por una hábil puntada de un libreto muy bien escrito.
PodrÃa pensarse en un policial. De alguna forma ese es su formato, pero afortunadamente el director y libretista Terry George en su primera producción en Estados Unidos tiene demasiado kilometraje recorrido para contentarse con la mera cáscara de todo el asunto. Más bien el interés del realizador se orienta, como en su carrera anterior, hacia los dilemas morales de los involucrados. La venganza en el caso del padre, la negación y huida en el caso del abogado.