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WWW.NOTICINE.COM / Alberto Duque López / Martes 01 de Enero
Hollywood llora a Sidney Lumet, crítico cronista del anti-sueño americano
Hollywood llora a Sidney Lumet, crítico cronista del anti-sueño americano
Se fue uno de los grandes autores del cine norteamericano que brilló sobre todo en los años 70 con obras maestras como "Serpico", "Tarde de perros" o "Network"
Aunque falleció este sábado a los 86 años, el realizador Sidney Lumet pasó hace rato a la memoria eterna del cine con obras maestras como Serpico, Tarde de perros, Príncipe de la ciudad, Límite de seguridad, El prestamista, Asesinato en el Orient Express , Running on Empty, El veredicto, o su último film, Antes que el diablo sepa que has muerto, y, por supuesto, su máximas creaciones, 12 Hombres sin piedad y Network que han sido modelos de narración y montaje para varias generaciones de realizadores y guionistas. Lumet (25 de junio, 1924, Filadelfia), con una carrera que abarca más de setenta títulos para cine y televisión, además de innumerables montajes de teatro, fue nominado en seis ocasiones al Oscar, nunca se lo otorgaron y por eso recibió en 2005 un premio honorario de la Academia a toda su carrera. También fue nominado seis veces a los premios BAFTA; seis nominaciones y dos premios honoríficos del sindicato de directores o DGA; cinco veces nominado a los Globos de Oro y ganador en una ocasión con Network (en 1977 su protagonista, Peter Finch, ganó el Oscar de manera póstuma). Sus películas como las de Sidney Pollack, Abraham Polonsky, Elia Kazan, Paul Mazurski, Robert Redford, entre otros, están marcadas por su interés en denunciar las injusticias de la sociedad, la corrupción de las autoridades, los abusos del poder, las trampas tendidas por los medios de comunicación a los ciudadanos y la lucha inútil de sus personajes por alcanzar una libertad digna, merecida y permanente. La obra de Lumet, llena de altibajos comerciales, también refleja un conocimiento vasto de las técnicas narrativas, un impresionante manejo de los actores (numerosos protagonistas de sus películas han sido premiados por academias y festivales), y sobre todo un lenguaje vigoroso y a veces agresivo para convencer al espectador que ese detective, camuflado en medio de la basura de Nueva York mientras sigue los pasos de los policías corruptos, cree en su misión y no se siente un héroe. Sus películas que atraen al público ávido de emociones, también contiene el aliento de un luchador que todavía sigue pensando en un Hollywood con más sensibilidad social, reflejada en esas crónicas urbanas que tienen a Nueva York como su escenario favorito. Hijo del actor Baruch Lumet y la bailarina Eugenia Wermus Lumet, a los cuatro años inició su carrera teatral; apareció en innumerables obras en Broadway; consiguió su primer papel en el cine en los años 30 con One Third of a Nation; fundó un grupo off-Broadway con actores como Yul Brynner y Eli Wallach, descontentos con el método de Lee Strasberg; se convirtió en director de teatro y televisión con enorme éxito. Entró a la leyenda de Hollywood porque, igual que Orson Welles, debutó en el cine con una obra maestra, 12 hombres en pugna (12 Angry Men, 1957), con Henry Fonda, sin una sola toma exterior. Ganadora en Berlín, anticipa el ambiente cerrado y sofocante de algunas de sus películas posteriores. En 1959 dirigió a un joven Marlon Brando en The Fugitive Kind (1960), basada como la mayoría de sus siguientes películas en piezas de teatro, repletas de conflictos y perdedores, sobre todo la mítica Largo viaje hacia la noche (Long Day’s Journey Into Night, 1962) que consagró aún más a Katherine Hepburn, Ralph Richardson y Jason Robards. Excelente director de actores, impactó con Rod Steiger y El prestamista (The Pawnbroker, 1964); Sean Connery y La colina (The Hill, 1965); James Mason y The Deadly Affair (1966); Al Pacino en Serpico (1973) y Tarde de perros (Dog Day Afternoon, 1975); Ingrid Bergman y Asesinato en el Expreso de Oriente (Morder on the Orient Express, 1974); Peter Finch y Faye Dundaway con Network (Poder que mata, 1976); Richard Burton y Equus (1977); Treat Williams y Príncipe de la ciudad (Prince of the City 1981); Paul Newman y El veredicto (The Verdict, 1982); River Phoenix y Un lugar en ninguna parte (Running on Empty, 1988); Jane Fonda y A la mañana siguiente (The Morning Alter, 1986)… la lista es extensa de su labor como director de algunos de los mejores actores de Hollywood, nominados y premiados por esos personajes. En la década pasada nos dejó las últimas estimables muestras de su talento, mediatizadas por su producción independiente que impidió una amplia distribución: Antes que el diablo sepa que has muerto (Before the Devil Knows You’re Dead, 2007), un "film noir" sin concesiones protagonizado por Philip Seymour Hoffman, Ethan Hawke y Marisa Tomei, y Find Me Guilty (2006), "thriller" judicial en tono rayano en la comedia que mostró una dimensión poco habitual del astro de acción Vin Diesel. Posiblemente el tipo de cine de calidad y a la vez entretenido ya no funcionaba en la mentalidad de los ejecutivos de los estudios, que dejaron apagarse poco a poco y de forma prematura su trabajo. Pero ahora que nos ha dejado es imprescindible revisar sus grandes trabajos, inteligentes, lúcidos y críticos.