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GRAN CINE / Bernardo Rotundo, especial para EMEN / Martes 01 de Enero
Latinoamerica y la diversidad cultural
Reproducimos el texto publicado el pasado viernes 09-09 en el diario El Mundo: Economía y Negocios
La pronta celebración del 4to Festival de Cine Latinoamericano (FCL 2011), muestra que logra exhibir algo de cine de la región, nos sirve para reflexionar una vez más sobre unos cuantos aspectos del tema de la distribución del cine independiente y alternativo. Sonará muy extraño lo que afirmaremos -pero es la realidad-: en Latinoamérica no se ve cine latinoamericano. Suena como muy raro, ¿verdad? Para los venezolanos el cine latinoamericano es algo ajeno, marginal, extraño y distante. Causa escozor la ratificación de esta realidad, la cual es producto de un ecosistema audiovisual totalmente erosionado.
Por eso el FCL 2011 será como un pequeño paseo para que podamos posar nuestra mirada inerte y desprotegida a las realidades, culturas e idiosincrasias de los países que estarán mostrando su cine; será un paseo para que podamos vernos, reconocernos, observar cómo nos reímos o enfadamos; un minúsculo recorrido para enseñar los encantos y desencantos de los latinoamericanos en una cartelera atiborrada por el cine casi exclusivamente hollywoodense.
Es fácil comprobar lo poco del cine latinoamericano que circula en los cines venezolanos, fuera de esfuerzos, dificilísimos siempre, que como el FCL 2011, intentan seducir y conquistar a nuevas, escépticas o entusiastas audiencias. Muy a pesar de las malas voces de los adulantes de Hollywood que se la pasan susurrando consejas para descalificar al cine hecho en latinoamericana.
Si tomamos como ejemplo 2010, nuestro propio monitoreo arroja un paupérrimo número de seis (6) películas latinoamericanas estrenadas comercialmente en Venezuela a lo largo del año (frente a las 125 de producción USA), aparte de las ocho (8) cintas exhibidas dentro del 3er. Festival Latinoamericano del año pasado que no tuvieron difusión comercial. De este pírrico 3,4 % que representan estas 6 películas, de un total de 174 títulos exhibidos en 2010, tres (3) fueron de procedencia mexicana, una (1) argentina y dos (2) fueron coproducción Perú-Venezuela. Cifra incomprensible por cuanto Latinoamérica, en su conjunto, produce aproximadamente un volumen –nada despreciable- de 250 títulos anuales y los países latinos de mayor producción (México, Argentina y Brasil) casi ni se ven, y no digamos de los de Colombia, Chile o Perú, cines que han repuntado no sólo en producción sino también en éxito de público y en atención internacional. En pocas palabras, el cine latinoamericano es invisible.
Es por ello que GRAN CINE ha insistido en promover un gran acuerdo entre GRAN CINE, CINES UNIDOS y CINEX, bajo el arbitraje del CNAC, para programar en un determinado número de salas obras de interés artístico y cultural, tal como lo estipula la Ley de Cine y su proyecto de reglamento que se aprobará este año.
Es bueno señalar que quienes proponemos este acuerdo, el Circuito Gran Cine, hemos distribuido desde hace bastante tiempo más o menos 150 películas, muchos de ellos latinoamericanos y cuyos títulos usted debe recordar con agrado: La última tentación de Cristo, Cenizas de Ángela, Quiero ser como John Malkovich, Té con Mussolini, Quiero ser como Beckham, Una casa de locos, El hombre sin pasado (nominada al Oscar), Las Trillizas de Belleville (doblemente nominada al Oscar), Un tipo corriente, Historias mínimas, Bolívar soy yo, Corazones ardientes y María Lionza, aliento de orqídeas. Sólo para mencionar las que recordamos.
En el año 2011 nos impusimos la meta de distribuir una vez al mes una película: El discurso del Rey (la gran triunfadora del Oscar 2011), Atrapada, Me enamoré en París, El escritor fantasma, Biutiful, Carlos, El Chacal, Conocerás al hombre de tus sueños (actualmente en cartelera). Y en lo que resta de año pensamos estrenar: Baaria: Amor y pasión, Cabimas y En un mundo mejor (Óscar a la mejor cinta extranjera 2010).
A partir del estreno de Corazones ardientes, el debut del guionista mexicano Guillermo Arriaga como director, le propusimos a Cines Unidos “la distribución progresiva y sostenida” de estas cintas de interés artístico y cultural, estrenando en principio tres copias en Caracas y cada vez que se liberara una, enviarla al interior, permaneciendo más o menos una semana en cada ciudad. No importa que el proceso de estreno fuese largo. Lamentablemente no hubo el compromiso de Cines Unidos de mantener este acuerdo el cual se logró con Corazones ardientes y El discurso del Rey; pero luego no pasó lo mismo con Biutiful, Me enamoré en París, El escritor fantasma y Atrapada dirigida por un cineasta venezolano, pues estas no fueron difundidas por todo el país. Lo cual podemos interpretar como un desgano o desinterés de CU en apoyar a los distribuidores independientes y alternativos como lo es GRAN CINE y, lo peor, no permitirle al público de muchas ciudades de Venezuela el derecho a disfrutar una cartelera plural que permita la difusión del buen cine.
El caso de Biutiful es bastante ilustrador. En México se producen anualmente unas 60 películas. ¿Cuántas vienen a Venezuela? Ninguna o casi nada. No pretendemos que lleguen todas, al menos las más importantes. Olímpicamente Cines Unidos ignoró la película de González Iñárritu con Javier Bardem incorporado y nominado al Oscar. De los 10.937 espectadores que movilizó la película en Venezuela, apenas 821 fueron aportados por la cadena de exhibición de Cines Unidos. Un número muy bajo. ¿Por qué pasa eso? ¿Ellos son socios de la película puesto que los exhibidores se quedan con el 60% de la taquilla? ¿Por qué no la programaron en otras ciudades? Biutiful agotó la primera semana cuando se presentó en Líder y luego los lineamientos de Cines Unidos fue retirarla de la programación. Y tampoco viajó al interior del país. Ejemplos como este sobran.
Por tanto para paliar este vacío injustificado de diversidad cinematográfica, GRAN CINE promueve el FCL 2011 y tiene a Colombia como país invitado, lo cual será una fabulosa ocasión de ver unos 7 títulos que no sólo han sido taquillazos en su propio territorio sino también premiados y/o apreciados en Cannes, Berlín, La Habana, Sundance, Toronto o Venecia. La próxima semana ahondaremos sobre el buen cine latinoamericano que vendrá.
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