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Andrzej Wajda vuelve al cine para honrar a Lech Walesa
Andrzej Wajda vuelve al cine para honrar a Lech Walesa
El celebrado autor polaco confiesa que éste será su "mayor reto en 55 años como director"
El prestigioso cineasta polaco Andrzej Wajda, otrora el más conocido entre los su país y uno de los más internacionales de la era socialista en la Europa del Este, vuelve el mes próximo a ponerse tras la cámara -dos años después de Tatarak- para narrar la historia del hombre que contribuyó a la caída del comunismo desde su puesto sindical al frente del sindicato Solidaridad, Lech Walesa, luego elegido presidente del país. El autor de Cenizas y diamantes dijo a la prensa internacional que éste será su "mayor reto en 55 años como director". Wajda arrancará Walesa el 1 de diciembre en la misma ciudad portuaria que vio nacer al movimiento sindical católico Solidaridad en los años 80 del pasado siglo, Gdansk, aunque su acción incluirá las primeras protestas callejeras de la anterior década. El cineasta polaco, de 85 años destacó que la cinta sobre el expresidente polaco, que ahora cuenta con 78 años, será "la película más difícil que he realizado en mi vida". Integrante de la resistencia antinazi desde los 16 años, tras la guerra Wajda estudió pintura en Cracovia y cine en la Escuela de esta especialidad y teatro (arte que también cultiva) de Lodz. Sus primeras películas (la trilogía Generación, Kanal y Cenizas y diamantes, a partir de 1954) discursan en torno a la nueva Polonia que emergería de las ruinas de la Segunda Guerra Mundial, tema recurrente en su obra hasta hoy, literalmente, como quiera que su reciente título (Katyn) a la sazón nominado al Oscar extranjero, se enfoca en el mismo conflicto. Ya antes su cinta La tierra de la gran promesa, fue nominada al mismo premio en 1975. No por ello, claro, el desde muy temprano respetado y elogiado cineasta ha dado la espalda a la contemporaneidad; su cine, de profundas raíces polacas cualquiera que sea su interés ideotemático, alcanza siempre connotaciones universales debido a la presencia de aspectos generales. Durante los 70 y los 80, por ejemplo, reflejó, casi siempre de modo magistral los fuertes latidos políticos de su país y la actividad del comité disidente "Solidaridad". Oscar Honorífico en 2000 y análogo reconocimiento (Oso de Oro) en Berlín seis años después, Wajda fue elegido a principios de los 90 senador y director artístico del Teatro Powszechny de Varsovia, sin abandonar su trabajo en el cine, el cual, aún facturado fuera de Polonia (el caso de Dantón, de 1982) parece obsesionado por un monotema: la relación individuo-contexto político, la lucha del primero contra las adversas fuerzas históricas y sociales.