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DIARIO EL NACIONAL / Humberto Sánchez Amaya / Fotos: Williams Marrero y Archivo El Nacional / Lunes 15 de Agosto
Margot Benacerraf: “Con los años me he vuelto muy coqueta”
Margot Benacerraf: “Con los años me he vuelto muy coqueta”

La cineasta y promotora cultural cumple hoy 90 años de edad. Afirma que aún hay mucho por hacer. Le gustaría rodar los guiones engavetados desde hace años. Mientras, se dedica a la expansión de la fundación con la que quiere dar a conocer el cine latinoamericano. También espera que se solucione el problema del archivo fílmico de la Cinemateca Nacional.

 

 

A Margot Benacerraf le encanta posar. Se adelanta a los deseos del fotógrafo, sabe lo que busca y lo da ante la cámara. Eso sí, advierte cuáles son los ángulos que no le favorecen. Sonríe, mira al lente, hacia un lado, simula leer, da para todo. “Con los años me he vuelto muy coqueta”, dice.

 

Hoy cumple 90 años de edad. Suspira cuando lo recuerda, pues su espíritu aún es el de esa joven que fue en barco hasta Araya para conocer esos paisajes que vio en una revista, una aventura que terminó en un largometraje. “Nadie me ha creído que usé una sola cámara, que solo éramos el camarógrafo y yo”, cuenta la directora caraqueña.

 

Le gusta sentirse querida. La semana pasada estuvo en la proyección privada en Caracas del filme Desde allá de Lorenzo Vigas, quien fue galante con ella en varios momentos de la noche. La gente la busca, la saluda y se toma fotos con ella. No tiene problemas con que la admiren. “Creo que ese reconocimiento me emociona, me satisface. He trabajado durísimo. Es la pasión del cine”.

 

De alguna manera, los cineastas siempre quieren homenajearla. Diego Rísquez lo hizo en 2011 con la película inspirada en la vida de Armando Reverón. En el largometraje el protagonista se refiere a la vez que una tal Margot Benacerraf bajó hasta Macuto a entrevistarlo.  “Es un gran admirador de mis películas y de mi cortometraje Reverón. Cuando él filmó su versión, todas las mañanas le mostraba al equipo mi película para que estuvieran en ambiente”.

 

Hasta el jueves pasado no tenía pensado hacer nada especial hoy. “Será un día como los otros. Una vez Leonardo Padrón me preguntó qué edad tenía. Me sentí ofendida, ¿cómo me va a preguntar eso?, pero más bien me salió otra cosa. Le dije que por dentro tenía 15 años. Por dentro no siento que el tiempo haya pasado”.

 

Benacerraf indica que en realidad le gustaría tener 15 años para poder filmar esos guiones que aún tiene pendiente. Se refiere a las adaptaciones de La luna de Fausto, Casas muertas –que escribió en conjunto con Miguel Otero Silva– y La increíble y triste historia de la Cándida Eréndira y su abuela desalmada, en colaboración con Gabriel García Márquez.  “Para La luna de Fausto tenía la coproducción de Alemania, pero no conseguí el apoyo venezolano”.

 

Son los proyectos que dejó a un lado por la promoción. “Todo lo que he hecho ha sido contra viento y marea, fue una epopeya fundar hace 50 años la Cinemateca Nacional y estoy feliz de cómo ha contribuido en la formación de cineastas. Tuvo vida fuerte y profunda”, recuerda quien también por petición de García Márquez creó Fundavisual Latina.

 

Lamenta el estado del archivo fílmico de la Cinemateca Nacional. “Desgraciadamente, ha sido un descuido que ha durado varios años”, afirma. Sin embargo, confía en las gestiones que se puedan hacer para la preservación. “Soy consciente de que eso va a cambiar. Han buscado a personas que están entusiasmadas con ese trabajo. Soy optimista”.

 

Momentos entrañables. Con Araya ganó en el Festival de Cannes de 1959 el Premio Internacional de la Crítica y el Premio de la Comisión Técnica Superior del Cine Francés. Seis años antes estuvo en el mismo certamen con el cortometraje Reverón, que no solo le granjeó exposición mediática sino momentos entrañables.

 

“Pablo Picasso me invitó a que fuera a Vallauris. Allá vimos Reverón en la plaza del pueblo. Fue una noche inolvidable, bajo las estrellas, con los ceramistas. Cuando terminó la proyección, me puso la mano en la pierna y me dijo que le gustó mucho, que quería que hiciéramos una película para divertirnos. Estaba cansado de esos intelectuales que siempre le preguntaban cosas. Decía que la pintura era como un huevo frito, te gusta o no”.

 

Con una cámara de 16 mm Benacerraf registró todo el proceso creativo del pintor español, pero desconoce el paradero de esas filmaciones que quedaron en manos de Picasso.

 

Es entusiasta con el actual cine venezolano. “Los realizadores han mostrado una actitud muy abierta. Siempre tuve una gran fe, que aún mantengo en todo lo que están haciendo”. Sonríe cuando le preguntan cuál es su película venezolana favorita: “Ay no, no me pongas en eso”.

 

También mantiene la esperanza con respecto al país: “No podemos esconder que vivimos una gran crisis. Eso supone para los artistas estar activos y dar lo mejor de nosotros en este momento. Es la única manera de salir adelante. Todos debemos contribuir a la reconstrucción de Venezuela. Es muy importante la vitalidad para decir que estamos acá”.

 

Una fundación reciente

A los 90 años de edad, la realizadora de Reverón (1951) y Araya (1959) preside la Fundación Audiovisual Margot Benacerraf, que trabaja en conjunto con la Videoteca Margot Benacerraf de la Escuela de Artes de la UCV, fundada en 2012. “Nuestro objetivo es aumentar la promoción e investigación del cine latinoamericano”. En ese lugar se pueden conseguir títulos como La Venus de Nácar de Efraín Gómez o La escalinata de César Enríquez. “Es muy hermoso, aprietas un botoncito y se ve el filme”.

 

La institución quiere ser una referencia para investigadores. Con frecuencia organiza encuentros con cineastas en la UCV y prevé realizar en febrero una retrospectiva de Akira Kurosawa con apoyo de The Japan Foundation.