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NOTA DE PRENSA / ÓScar Reyes, enviado especial / Martes 01 de Enero
Breves del Festival del Cine Venezolano, Mérida 2011
Breves del Festival del Cine Venezolano, Mérida 2011
Talleres como sorgo… “El rumor de la piedras”, el posible batacazo
@.- Talleres como sorgo: Imagine un país que se dice en crisis como el nuestro, con una economía que no crece pese a los altos precios del petróleo, con una política polarizada y atomizada. ¿Cómo explicarnos que haya tantos aspirantes a cineastas? El 7° Festival del Cine Venezolano en Mérida 2011 está cundido de talleres para estos jóvenes aspirantes a desfilar por la alfombra roja en un futuro. Y no son cuatro gatos: son alrededor de 400 todos los años, y no suelen repetir. O sea que en siete ediciones han sido unos 2.800 talleristas. Como dice un amigo, en Venezuela hay más cineastas que películas. La crisis alienta la audacia para asumir oficios que no sean derecho o ingeniería: cocineros, peloteros, cineastas. 400 muchachos están atendiendo estos talleres: dirección de actores, con Irina Dendiouk; creatividad con Prakriti Maduro; adaptación al cine con Edilio Peña; guiones de Cabrujas con Leonardo Padrón, y muchos otros. Los chamos vienen de las escuelas de comunicación y artes visuales de universidades de Maracaibo, San Cristóbal, Valencia, Barquisimeto, Margarita, Mérida y Caracas, muchos de ellos de Ávila TV. Los festivales también son escuelas: y que lo digan este año en Mérida. @ El batacazo del festival: Cuando el río suena es porque piedras trae. Pero la película El Rumor de las piedras llegó al festival de Mérida sin rumores, y ha sido la gran sorpresa, nada sorprendente si se toma en cuenta la película anterior de Alejandro Bellame, El tinte de la fama, preseleccionada en su momento para representarnos en los Óscar. Yo estaba sentado al lado de la protagonista, Rossana Fernández, y no podía creer lo que veía: la muchacha a mi derecha estaba en la pantalla creando un personaje verdaderamente conmovedor, mientras el público contemplaba boquiabierto y con más de una lágrima la hermosa historia de una familia emigrante de la tragedia de Vargas, tratando de sobrevivir en un duro barrio caraqueño, madre con dos hijos, con la abuela en el mismo espacio, en un entorno de solidaridad, que no es habitual en el pesimista cine venezolano. No son habituales los "happy ending" en nuestros filmes, y agradecemos que éste lo tenga, de la mano del director, con la impresionante actuación de Rossana, con la tierna actuación de Alberto Alifa, como el marmolero que asume la paternidad de esta familia arrojada. Ha sido el batacazo del 7° Festival del Cine Venezolano. Anótenla en la agenda para cuando se estrene en las salas comerciales, se las recomiendo sin reservas.