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GRAN CINE / Pablo Abraham / Martes 31 de Diciembre
El nuevo cine latinoamericano tiene en enero su propio festival (2006)
El nuevo cine latinoamericano tiene en enero su propio festival (2006)
Diecisiete películas conforman la muestra de este encuentro cinematográfico que reúne a partir de este viernes, en las salas de Gran Cine, lo mejor y más reciente del séptimo arte realizado en esta parte del continente. Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, México, Perú y, por supuesto, Venezuela estarán representados
Diecisiete películas conforman la muestra de este encuentro cinematográfico que reúne a partir de este viernes, en las salas de  Gran Cine, lo mejor y más reciente del séptimo arte realizado en esta parte del continente. Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, México, Perú y, por supuesto, Venezuela estarán representados. No es secreto para nadie la crisis que atraviesa la industria cinematográfica en toda América Latina. No es secreto que la aguda situación económica continental, y el poco apoyo que suele brindar el Estado a productores y cineastas, ha contribuido a que la cifra de estrenos haya mermado considerablemente en las últimas décadas. Y sin embargo, hay que reconocer que el poco cine que se rueda en América Latina ha conseguido en los últimos años presentarse en las plazas más exigentes del séptimo arte, como en los festivales de Cannes, Sundance y Berlín, ya sea de la mano de realizadores consagrados o de jóvenes que tras ser promesas pasan a convertirse en grandes voces que hay que tomar cada vez más en cuenta dentro de la incipiente industria latinoamericana. Representativos e inolvidables son, por ejemplo, momentos como la nominación al Oscar de la actriz brasileña Fernanda Montenegro, merecedora de un Oso de Oro por su excepcional actuación en la película Central do Brasil, de Walter Salles, en 1998; la entrega a Amores perros, del mexicano Alejandro González Iñárritu, del Gran Premio al Mejor Largometraje en la Semana de la Crítica del Festival de Cannes, del año 2000; el Premio Especial del Jurado y el Oso de Plata al Mejor Actor para El abrazo partido, la cuarta película del argentino Daniel Burman, además del Homenaje ofrecido al cineasta, también argentino, Fernando Pino Solanas por toda su carrera, en esa misma edición del Festival de Berlín de 2004. Sin contar que el año pasado los organizadores del Festival de Cannes, luego de varios años de hacer caso omiso al cine latinoamericano, eligieron a Walter Salles y a la argentina Lucrecia Martel (de La ciénaga) para su sección competitiva. Apenas un puñado de momentos extraídos al azar de la historia reciente del cine.Junto con la de México y Brasil, la producción cinematográfica de Argentina es sin duda la más cuantiosa de todo el continente. No en vano las tres han conseguido superar el mal endémico del séptimo arte latinoamericano: cruzar las fronteras y hacerse de un público cada vez más exigente en cualquier rincón del orbe.Límites geográficos que hoy son posibles quebrantar gracias a esfuerzos extraordinarios como el Festival de Cine Latinoamericano, que se realizará a partir del 25 de enero en las salas de Gran Cine: La Previsora, Centro Plaza, y la Margot Benecerraf del Ateneo de Caracas, además del Paseo I y II del Trasnocho Cultural, ubicadas en el centro comercial paseo Las Mercedes, además de los centros de proyección de Cinex  y Cines Unidos.Son diecisiete películas en total las que conforman la muestra, todas representativas de la gran factura, tanto en forma como en contenido y  realización, del cine latinoamericano. Y todas producidas en los últimos cinco años. Diecisiete películas, de nueve países, a través de las cuales los espectadores podrán trazar un mapa de voces distintas, aunque con muchos puntos en común. De México, por ejemplo, llega las comedias 7 mujeres, un  homosexual y Carlos (2004), de René Bueno y Matando cabos (2004), de Alejandro Lozano. Mientras que de Argentina podremos ver Papá se volvió loco (2005), de Rodolfo Ledo, una comedia cuya trama sucede en el Caribe; Buenos Aires 100 km, de Pablo José Meza, que muestra el complicado desarrollo de la adolescencia en un grupo de jóvenes en un pueblo cercano a la capital argentina; …Al fin, el mar (2003) de Jorge Dyszel, coproducción con Cuba, un drama sobre un yuppie neoyorquino en busca de sus raíces cubanas; y la hermosísima Bombón, El perro (2004), de Juan Carlos Sorín –el mismo de Historias mínimas-, quien narra con no poca pericia dramática la historia de Juan Villegas, un hombre de 52 años que es despedido abruptamente de su trabajo y que, tratando de buscar dinero extra, acepta reparar el carro de una señora que ofrece pagar los servicios prestados a cambio de un ejemplar canino que promete convertirse en fiel acompañante de vida.De Brasil se exhibirá El invasor (2004), de Beto Brant, intenso drama de contenido social; de Perú se proyectará Días de Santiago (2004), de Josué Méndez, sobre la reinserción social de un soldado que ha regresado a la ciudad; de Cuba, Entre ciclones (2003), de Enrique Colina, que cuenta las dificultades cotidianas de un ciudadano de La Habana; de Colombia, la interesante cinta de Sergio Cabrera en coproducción con España: Perder es cuestión de método (2004), suerte de película del género negro que a ratos le hace guiños a la comedia, y donde actúa la venezolana Mimí Lazo. De Chile -país que ha incrementado su producción cinematográfica en estos últimos años, con gran éxito de público dentro de su propio mercado, además-, veremos Taxi para tres (2001), de Orlando Lubbert, que muestra las situaciones tragicómicas en que se ve envuelto un taxista de Santiago; SubTerra (2003), de Marcelo Ferrari, drama histórico sobre la explotación minera; la coproducción chileno-argentino-española, Mi mejor enemigo (2005), de Alex Bowen Carranza, enmarcada en el conflicto bélico que estuvo a punto de ocurrir entre Argentina y Chile en 1976; y Cachimba, del laureado Silvio Caiozzi, un relato basado en una novela de José Donoso, acerca del papel de los medios de comunicación en el mercado del arte.Menos conocida en Venezuela es la producción cinematográfica de Bolivia, de la cual será proyectada una coproducción con Argentina y España de nombre Dí buen día a papá (2004), dirigida por Fernando Vargas, cuya trama sucede en el pueblo donde estuvo enterrado por 30 años el “Che” Guevara.Mientras que de Venezuela podremos ver el relato histórico de La ciudad de los Escribanos (2005), una producción merideña dirigida por José Velasco, y una presentación especial del más reciente largometraje de José Ramón Novoa, El Don (2005), sobre un joven que alcanza rápidamente el poder dentro de las mafias del narcotráfico.Para mayor información de las películas y sus autores, visite la sección de próximos estrenos de www.grancine.net.