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ANAC / Edgar Narváez / Martes 01 de Enero
Más de un siglo de cine venezolano
Más de un siglo de cine venezolano
Texto con motivo de la celebración de los 116 años del cine venezolano
¿Ah, no crees? Ven para que veas, “Taboga” El 28 de enero es el Día del Cine Nacional en Venezuela. Muchos se preguntarán por qué se celebra precisamente este día. La respuesta es sencilla. El 28 de enero de 1897 los hermanos Trujillo Duran proyectaron las primeras películas realizadas en el país –Célebre especialista sacando muelas en el Hotel Europa y Muchachas bañándose en la Laguna de Maracaibo-, dando inicio a la apasionante aventura del Cine Venezolano. De los pioneros como Manuel Trujillo Durán, Edgar Anzola y su excepcional documental del pintor Armando Reverón, Efraín Gómez y la fantasía de su Venus de Nácar, Amábilis Cordero y Los Milagros de la Divina Pastora, entre otras obras y autores hoy al borde del olvido, pasando por los intentos de desarrollar una industria cinematográfica nacional que en los años 40 y 50 nos dieron historias de contenido social como Juan de la calle o la mítica La balandra Isabel llegó esta tarde, por sólo mencionar dos, con el sol y la sal de Araya, del combativo Cine Urgente de los años 60, de ocasionales películas con populares figuras como Joselo y Lila Morillo, del inicio de la política crediticia del Estado y el “boom” de los 70, de décadas de lucha por una Ley de Cine, en medio de la variada producción de los últimos 40 años, con su multivisión de largometrajes, cortos y documentales, fruto del talento, valor y esfuerzo de una larga lista de autores y técnicos, sobre circunstancias a menudo difíciles, con sus altos y bajos, el Cine Venezolano se ha sostenido con tesón a lo largo de estos 116 años. En la introducción poco conocida de Taboga, la primera película sonora venezolana de 1938, Rafael Rivero habla con entusiasmo a un incrédulo amigo sobre el futuro del Cine Nacional. Sobre el escepticismo de su interlocutor, y de muchos otros en el transcurrir del tiempo, y de las dificultades nunca escasas, las palabras de Rivero tuvieron mucho de visionarias. Con más de un siglo de películas hechas en el país, en el devenir de nuestra siempre tenaz cinematografía, la genuina aspiración de cineastas y técnicos, y la necesidad expresiva de un pueblo, cobran vida en el esfuerzo de nuestro cine, cuyos cimientos se asientan en el esfuerzo de sucesivas generaciones. Para asumirnos como cinematografía, debemos concebirnos como totalidad. Somos parte de un todo que es el Cine Venezolano. Cuando quiero llorar no lloro, El Pez que fuma, Soy un delincuente, País Portátil, La Boda, Macu, Homicidio Culposo, Oriana, Jericó, documentales como Yo hablo a Caracas, El Afinque de Marín, El Domador, más recientemente Hermano y La hora cero, son algunos de muchos títulos que han tenido gran aceptación de nuestro publico, y que son resultado del esfuerzo común de productores, realizadores, técnicos, actores y escritores, quienes tenemos la tarea de continuar y consolidar esta gran empresa nacional que es nuestro cine. Pero a la vez, y esto no es una novedad para nosotros, aislados no es posible remontar la empinada cuesta de la distribución en nuestros países. La conformación de un gran mercado regional con una eficiente red de distribución es una aspiración no sólo de Venezuela sino de toda la América Latina. Nuestras películas suman el empeño de numerosos profesionales, que con talento, mística y perseverancia las hacen posible. Si bien hemos superado algunas fallas, aún tenemos materias pendientes. Y de eso se trata, de mejorar y seguir adelante. Hoy los cineastas venezolanos, a través de nuestras miradas diversas, tenemos la responsabilidad de hacer un mejor cine, que convoque a nuestro público y que nos exprese como pueblo e individuos en nuestra manera de ver y sentir, un cine que aún hurgando en lo personal, o en la pesquisa de la realidad que nos rodea, o en las claves de la imaginación, sea a fin de cuentas un cine cierto, que se acerque a ese intangible que es el espíritu humano. Este 28 de enero no sólo celebramos la exhibición de nuestras primeras películas, celebramos más de un siglo del quehacer sostenido de creadores y trabajadores de nuestro cine, más de un siglo de esta vocación, aspiración y esfuerzo colectivo que es el Cine Venezolano. Edgar Narváez Guionista miembro de la Junta Directiva ANAC