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DIARIO EL UNIVERSAL / Pablo Gamba / Lunes 14 de Agosto
Los festivales de cine se reinventan para poder continuar
Los festivales de cine se reinventan para poder continuar

Un total de 11 se han realizado en todo el país en lo que va de 2017.

 

 

“Estoy sorprendida de que se hayan hecho casi todos los eventos pautados para este año”. Lo dice Rita Elena Ávila, coordinadora del Sistema Nacional de Muestras y Festivales de Cine de Venezuela. “Es algo heroico con todos los inconvenientes absurdos que hay y que no es posible ocultar”, agrega la también directora del Festival de Cine de Maracaibo. 

 

Respalda lo expresado con una cifra: un total de 11 eventos de ese tipo se han realizado en lo que va de 2017. Aunque también ha habido bajas. De los 54 que estaban registrados, permanecen activos 45. 

 

Entre los festivales que van a efectuarse en los próximos meses está Entre Largos y Cortos de Oriente (ELCO). Falta confirmar que sea del 12 al 14 de septiembre pero se hará, asegura su director, Hernán Troconis.

 

También el Festival de Maracaibo y el Manuel Trujillo Durán, que será en la misma ciudad del 25 al 28 de enero de 2018.

 

En relación con el Festival de Barquisimeto, las dudas se refieren a situaciones como los “trancazos”. “Lo estamos armando sin dinero”, asegura su presidenta, Isabel Caroto. 

 

La situación ha sido diferente en el caso de los festivales de películas extranjeras del Circuito Gran Cine. El de cine independiente estadounidense no pudo realizarse este año; el de cine latinoamericano fue pospuesto para noviembre, pero todavía no hay certeza de que pueda hacerse, y se intenta mantener el Festival de Cine Español. 

 

“Por primera vez en 20 años, amenazas y problemas han obstaculizado e impedido la realización de eventos que eran un hábito para el espectador”, dice Bernardo Rotundo, presidente de Gran Cine.

 

Afrontando la inflación

Hernán Troconis da cifras que ilustran cómo han subido los costos de ELCO: “En 2012, cuando fue por todo lo alto, con 100 invitados, costó 600.000 bolívares. Hacer un festival como ese hoy significaría entre 25 y 30 millones”.

 

Entre Largos y Cortos se realiza desde 2016 sin subsidio estatal. Es cuestión de principios para Hernán Troconis: “Esa plata puede usarse para otras cosas. Hay mucha gente muriendo de hambre, problemas de salud”…  Sin embargo, agradece que en los comienzos hayan contado con el apoyo del Estado.

 

En realidad los fondos para hacer festivales no son arrancados a los hospitales ni a las escuelas. Provienen de recursos generados por la Ley de Cine, a través de las contribuciones que se pagan por cada entrada vendida y otros aportes obligatorios del sector privado, incluida la televisión.

 

La de los festivales es una tajada menor de ese fondo, según Rita Elena Ávila. “Hay películas del CNAC que tienen más presupuesto que el de todos los festivales de cine”, asegura.  

 

El costo promedio de un largometraje de ficción, establecido como referencia por el organismo en enero, es de 74,4 millones de bolívares. El Festival de Barquisimeto costó 7 millones en 2016, lo mismo que el Manuel Trujillo Durán, según los organizadores.

 

Ávila defiende el subsidio, con el argumento de que los festivales pueden ser la única opción de ver cine en lugares donde no hay salas, y de acceder a filmes que no tienen cabida sino en esos eventos. Incluso contribuyen a diversificar y mejorar la calidad de la oferta cinematográfica en aquellas ciudades en las que hay salas comerciales, agrega. 

 

"Hay películas del CNAC que tienen más presupuesto que el de todos los festivales de cine".

 

A lo que pueda aportar el CNAC hay que añadir otros recursos, de particulares, y de otras fuentes públicas, como alcaldías y gobernaciones. “Los festivales que sobrevivirán son aquellos que puedan establecer estas alianzas”, opina la coordinadora del sistema.

 

Ajustes y creatividad

Ávila resume las principales estrategias puestas en práctica por los festivales para afrontar la crisis. Además del cambio de fechas, está la reducción del número de invitados, lo que no es solo un problema de dinero sino de escasez de pasajes aéreos. En el Trujillo Durán solo aspiran a contar con los cineastas que puedan acudir por sus propios medios.

 

También se reducirán actos como los de apertura y premiación. En Barquisimeto prescindirán de toda música en vivo.

 

La mudanza fue una decisión tomada por ELCO. En vista de la agitación política en Lechería, este año se realizará  en Margarita, que antes había sido subsede. 

 

También hay una tendencia general a darle más importancia a las actividades de formación, asegura Ávila. Es lo que ocurrirá este año en Barquisimeto, donde el festival estará dedicado a las escuelas de cine.

 

Isabel Caroto aspira a contar con la tecnología para expandir la audiencia, a pesar de las dificultades para viajar por el país. Trabajan para que los filmes en competencia puedan ser vistos en la página web del festival durante el tiempo que dure el evento. 

 

Otro problema que podría presentarse es la falta de películas venezolanas. Este año, por ejemplo, han sido pocos los estrenos nacionales.

 

Caroto calcula que se inscribirán 80 cortos en Barquisimeto, entre los cuales harán la selección. El récord de postulaciones es de 180, en 2014.  

 

En cuanto a las óperas primas de largometraje, que también compiten en Barquisimeto, el cálculo es de cuatro o cinco. Lo usual eran nueve.

 

ELCO ha optado por paliar la carencia recibiendo películas de venezolanos que viven en el extranjero, sin pretender convertirse en un festival internacional. “Al principio eran más que todo cortos, pero este año nos han llegado largometrajes”, dice Hernán Troconis.

 

En el caso del cine extranjero, el obstáculo para Gran Cine sigue siendo el dólar. El alquiler de los filmes y otros costos de exhibición se pagan en divisas, explica Rotundo. 

 

Los dos grandes festivales competitivos internacionales que había en Venezuela, organizados por el Estado, desaparecieron. Eran el latinoamericano y caribeño de Margarita, cuya octava y última edición fue en 2015, y el internacional de Caracas, que se realizó una sola vez, en 2014. 

 

La presencia internacional en los festivales competitivos que continúan realizándose es reducida, y de escasos títulos trascendentes. Si a eso se añaden los problemas de Gran Cine, a pesar de los esfuerzos el panorama a futuro será de mayor aislamiento cultural del país, por lo que respecta al cine.