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Festival de Berlín 2012
Javier Bardem lleva la voz saharaui a una Berlinale en su recta final
Como una prueba más de su compromiso por la lucha del pueblo saharaui para recuperar su territorio ocupado por Marruecos, Javier Bardem acudió este jueves a Berlín mientras aún no ha finalizado el rodaje de Skyfall, su incursión como "villano" en el mundo de 007. El documental por él conducido y coproducido, Hijos de las nubes, de Alvaro Longoria, se presentó fuera de concurso, aunque otros tres títulos de dispares resultados nos acercaron al final de la competencia. Este viernes se pondrá el punto final al concurso, y el sábado conoceremos el palmarés. En sus declaraciones a la prensa en su fugaz visita a la capital alemana, el ganador del Oscar explicó que diversos gobiernos españoles, tanto de izquierdas como de derechas, habían hecho prevalecer lo que llamó "noviazgo obligado con Marruecos" para no colaborar en resolver la situación del pueblo del antiguo Sahara español.
Bardem recordó que su implicación personal en distintos foros y ahora con este documental nació a raíz de una estancia en un campo de refugiados y su convivencia con una familia saharaui. A partir de ahí tomó conciencia de que debía de "hacer algo".
Con Hijos de las nubes el actor español espera que la situación de los refugiados saharauis deje de estar en la "invisibilidad absoluta", que relacionó con el hecho de que Marruecos está apoyada por Francia y colabora con el país magrebí para silenciar la situación.
Volviendo a la competencia, la coproducción paneuropea En kongelig affære (Un asunto real) brindó los mayores aplausos del día después de otras dos cintas más oscuras. Se desarolla en la Dinamarca del siglo XVIII, cuando la proximidad a la corona, y especialmente a la reína Carolina Matilde, de la que se convertirá en amante, convierte al renovador Johann Friedrich Struensee en una de las personas más envidiadas y odiadas del reino. El se convertirá en el motor del cambio de un país que por su influencia entrará en la modernidad, pero la nobleza más reaccionaría logrará llevarlo a juicio.
Tras la cámara de este film en el que colaboraron Dinamarca, Suecia, Alemania y República Checa, está el danés Nikolaj Arcel, responsable antes de cintas como La isla de las almas perdidas y guionista de la adaptación escandinava de Los hombres que no amaban a las mujeres.
Estimable también, pero dura y oscura es la húngara Csak a szél (Simplemente el viento), de Bence Fliegauf, un film de ficción pero que encuentra inspiración en los crímenes reales contra gitanos que tuvieron lugar en ese país la década pasada. El ganador del festival de Locarno con Milky Way (2007) busca hacer partícipe al espectador la angustia y la paranoia de una familia romaní que vive integrada en la sociedad, y ajena a cualquier comportamiento delictivo cuando son acosados por racistas que amenazan su vida, ante la indiferencia de la mayoría de la población y la pasividad de las autoridades.
Lo peor del día fue el drama familiar del alemán Matthias Glasner Gnade (Misericordia), en el que una pareja de alemanes residente en Noruega, allí donde el sol no aparece en meses. La mujer accidentalmente apropella a una niña y acaba huyendo, pero ese accidente trágico servirá paradójicamente para crear nuevos lazos en una familia que parecía condenada a la separación.
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