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Disney cifra en 200 millones sus pérdidas con "John Carter"
Disney cifra en 200 millones sus pérdidas con
No obstante, el estudio de Mickey espera recuperarse con sus próximos estrenos de verano
El fracaso comercial de la arriesgada superproducción de Disney John Carter ha sido cifrado de cara a Wall Street este lunes en 200 millones de dólares, lo que convertiría a la aventura marciana en 3D de un militar sudista en el film con mayores pérdidas de la historia de Hollywood, superando a La pirata (Cutthroat Island, 1995), y empeorando las primeras perspectivas de los analistas económicos. El estudio de Mickey prevee con este duro golpe a sus cuentas un balance negativo en el trimestre de entre 80 y 120 millones. Los responsables del estudio, que no fueron capaces de controlar la producción y evitar que el presupuesto ascendiera a 250 millones y después invirtieron otra cifra con seis ceros para el marketing y publicidad, ahora prefieren mirar hacia adelante y aseguran que los beneficios que piensan obtener con sus dos otros grandes lanzamientos del año, ambos en verano, compensarán de una u otra forma esos números rojos. Se trata de Los Vengadores (The Avengers), su primera incursión en el mundo de Marvel tras adquirir esa compañía, y la cinta animada de Pixar Brave. De momento, las acciones del grupo (que es mucho más amplio en sus negocios y actividades, que incluyen canales de TV como ABC, parques de atracciones, etc...) sólo han bajado un 1%, aunque hasta esta semana las proyecciones y calculos de los analistas financieros sobre el batacazo comercial de la película que dirigió el hombre de Pixar Andrew Stanton se quedaban bastante por debajo de la cifra ya oficial difundida por Disney. La buena acogida de John Carter fuera de Norteamérica (más del doble de ingresos que los domésticos) no ha evitado que las perspectivas de recaudación total sean insuficientes para cubir los altos costos. En dos semanas supera los 180 millones de dólares, lo cual con un presupuesto razonable haría frotarse las manos a muchos productores, pero no es el caso, precisamente por lo arriesgado de invertir 350 millones en un film sobre un personaje no demasiado conocido por las nuevas generaciones y sin un protagonista atractivo en taquilla.