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OPINIÓN / Livio Quiroz, Jacobo Penzo y Carlos Azpúrua / Martes 01 de Enero
Cinecelarg3: El premio y los riesgos que vienen
Publicamos este texto sobre el reciente premio otorgado a la sala Cinecelarg3 y lo que se avecina con la conversión a la tecnología digital
La sala Cinecelarg3 acaba de recibir el Premio a la Sala de Arte y Ensayo más destacada, otorgado por la Alcaldía de Caracas, único premio existente en el país dedicado a estimular las salas que exhiben cine independiente y alternativo. El veredicto del jurado reza “Por su tesonera labor difundiendo un cine de alto valor artístico y cultural, por ofrecer una alternativa de calidad ante la abundante oferta comercial y por su atención a grupos de la tercera edad así como a niños y adolescentes”.
El otorgamiento de este galardón que nos satisface enormemente, es buena ocasión para referirnos al contexto en el que se ha desarrollado nuestra labor y a los cambios trascendentales que ocurrirán muy pronto y que, por supuesto, afectarán a todas las salas de exhibición del país y del mundo.
Como es del conocimiento público, las pantallas de nuestro país son ocupadas en un 95% a 97% por cine extranjero. Entre ese porcentaje el mayor volumen se corresponde, como sucede en casi todos los países, al cine procedente de Hollywood. Esta ha sido una realidad vigente por muchos años y los esfuerzos, notables por otra parte, para producir y exhibir cine nacional y conjuntamente exhibir cine procedente de otros países, no han modificado mucho esta situación.
Sin dejar de reconocer la evidente potencia del cine norteamericano, junto a la producción de algunas películas notables, muchas veces realizadas al margen de los grandes estudios, es innegable la necesidad de diversificar la oferta que se ofrece al público nacional entre ella los clásicos del cine del mundo. Esta es parte importante de la labor que, en la medida de nuestras posibilidades, desarrollamos en Cinecelarg3.
Por otra parte, actualmente se está llevando a cabo un cambio tecnológico trascendental que transformará, en gran medida, el paisaje cinematográfico mundial. Dicho cambio sustituirá las películas en “celuloide”, tal como se han exhibido desde hace más de cien años, por el formato digital con lo cual se eliminan las pesadas y costosas copias de proyección y cambia toda la plataforma tecnológica de proyección analógica. Para ello los siete mayores estudios de Hollywood han conformado el consorcio DCI que se ocupará de llevar a cabo este proceso.
La adopción de este formato desde el punto de vista de Hollywood determinará un dominio casi total de la distribución y exhibición en el mundo. Ello significará que todas las películas producidas en sus estudios serán distribuidas directamente a servidores en las salas con un número determinado de proyecciones. Las salas, al adoptar la costosa tecnología determinada por los estudios hollywoodenses pertenecerán a una red cerrada que estará bajo su absoluto control. La desaparición de las copias en físico y de la pesada tecnología analógica, originará grandes ahorros pero a su vez la instauración de los nuevos equipos implicará un elevado costo y, para cubrirlo, Hollywood ya ha establecido una fórmula al respecto. En Venezuela, como sabemos, la distribución y exhibición de las películas de los grandes estudios son controladas por un poderoso oligopolio conformado por las compañías CINEX y Cines Unidos.
Bajo dicha circunstancia: ¿Cuál será el destino de la exhibición independiente y alternativa? ¿Se eliminará definitivamente el acceso a toda cinematografía distinta a la norteamericana? ¿Dónde quedará el derecho, consagrado en nuestra Ley de Cine, que otorga al público la elección de las películas dentro de una amplia oferta? Son interrogantes a las cuales intenta responder el planteamiento que el Circuito Gran Cine, única distribuidora independiente del país, ha llevado a cabo ante la Asamblea Nacional.
En él se plantea toda la amplia problemática de nuestro cine y lo que esta situación implica. En tal sentido apoyamos la discusión de la situación de la distribución y exhibición en Venezuela para buscar alternativas con visión de futuro. El documento sugiere amplias líneas de acción para preservar y ampliar la oferta cinematográfica en el país.
Esta circunstancia también pone en juego el destino de nuestra sala Cinecelarg3. Pero este cambio tecnológico trascendental también abre oportunidades de crecimiento, que con voluntad política y amplio criterio, podemos convertir en ocasión para que la exhibición del cine independiente y alternativo de interés cultural, junto con la producción nacional, se consolide. Es la oportunidad para articular un circuito de salas independientes que permitan no solo ver nuestro cine, también que preserven espacios de acceso a las grandes obras que constituyen el patrimonio de la cultura cinematográfica mundial.
Es la hora, tal como se ha planteado en la Asamblea Nacional, que con la utilización de tecnologías alternas y de menor costo, utilicemos la brecha que plantea el cambio tecnológico para que pequeños empresarios, estimulados por las medidas que establezca el Estado y en alianza con él, diseñen una política de crecimiento y multiplicación de las salas independientes y alternativas en Venezuela. Una posibilidad cierta que puede hacerse realidad, a través de líneas de financiamiento para la creación y equipamiento de nuevas salas, de apoyo a la distribución de cine latinoamericano y de todo el mundo, así como la apertura de nuevos espacios a través de diversas figuras como la adquisición de salas en centros comerciales, el arrendamiento, o el comodato sobre espacios públicos ya existentes. Es una oportunidad de oro para el cine venezolano, el cine diverso, el cine de calidad y alternativo, consoliden su contribución a la formación del espectador crítico que tanto requiere nuestra identidad nacional.
Caracas, 15 de Julio de 2013
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