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EL UNIVERSAL / Daniel Fermin / Martes 01 de Enero
Películas multiculturales
Reproducimos este artículo publicado el pasado día domingo en el diario El Universal que versa sobre las coproducciones venezolanas con otros países iberoamericanos
El cine venezolano apuesta por coproducciones internacionales
Dos películas ecuatorianas se han estrenado en lo que va de año en la cartelera nacional. El hecho no deja de ser una extrañeza en un país en el que los largometrajes de Hollywood dominan la mayoría de las salas. Hay distribuidores que dicen que hay que viajar a Europa para ver cine latinoamericano. La coproducción también es una forma de que algunos filmes de la región se exhiban en otros países de la zona.
Ya es común ver en los certámenes de cine varias películas con más de una nacionalidad. El sector cinematográfico local, de a poco, también apuesta por las alianzas internacionales. El caso de los filmes meridionales exhibidos en Venezuela (Prometeo deportado y A tus espaldas) se dio por tener a dos productoras nacionales (Tango Bravo Films y The Filmmaker Studio) que financiaron una parte de los proyectos.
La coproducción da ventajas. Más allá de lo económico, o de la distribución, también ofrece aportes técnicos o artísticos. "Si se logran arreglos que añadan valor al proyecto, pueden traer consigo beneficios que van desde el intercambio de experiencias que enriquecen los lenguajes, las técnicas, las propuestas estéticas, hasta el impacto favorable que se va a conseguir en términos de diálogo multicultural entre naciones a través de esos vehículos de comunicación, de expresión y de realización artística que son las películas", dijo Juan Carlos Losada, presidente del Centro Nacional Autónomo de Cinematografía (CNAC).
El CNAC entrega recursos a las productoras venezolanas para que se asocien con proyectos extranjeros a los que debe aportar un porcentaje de financiamiento que además le permite proveer recursos técnicos o algún talento artístico. Ya en los últimos años -apuntó Lossada- el CNAC ha financiado 12 coproducciones en las que Venezuela ha sido coproductor minoritario (entiéndase: cuando aporta una pequeña parte del presupuesto) de filmes mayoritariamente nacionales de Colombia, Perú, Cuba, Chile, Uruguay, Argentina, Bolivia, México, Ecuador y Costa Rica.
La lista incluye Pasiones: cielo oscuro (Peru-Venezuela); Amores peligrosos (Colombia-Venezuela); Edificio Royal (Colombia-Venezuela); o Princesas rojas (Costa Rica-Venezuela), que están próximas a estrenarse en la cartelera nacional. Carlos Malavé, a través de su productora Rondando Films, se asoció con la película peruana que representó al país inca en los últimos Premios Goya. Aportó financiamiento de 20%, un técnico y al actor Roberto Moll. La taquilla que logre la cinta en Venezuela será para la empresa nacional, que también obtendrá ingresos de los mercados internacionales.
Ya Malavé había trabajado con los peruanos cuando él realizó Por un polvo (2008). Entonces fueron los extranjeros quienes fungieron como coproductores minoritarios de aquel largometraje venezolano. "Las coproducciones son una forma de mostrarle a los demás países que aquí se hace cine. Yo, como productor, creo que es importante que las naciones puedan asociarse en proyectos de calidad, que sean diferentes a lo que se hacen en su país", agregó el cineasta, que asegura que las alianzas así son una plataforma para que el cine nacional se vea afuera.
Cuando Venezuela es coproductor mayoritario de una cinta, la asociación permite, a veces, mayor facilidad para que la película tenga un estreno comercial en el extranjero. Ahí están, por ejemplo, Esclavo de Dios, la ópera prima de Joel Novoa que el mes pasado llegó a las salas de cine de Uruguay. También Día naranja (Alejandra Szeplaki) que tuvo sus proyecciones en Argentina. U Hora menos (Frank Spano), que fue estrenada en España y próximamente lo será en Brasil. El listado de cintas no es corto (muchas quedarán por fuera): Maroa (Solveig Hoogesteijn) también se vio en España; Venecia (Haik Gazarian) estuvo en los cines de Colombia; El chico que miente (Marité Ugás) pasó por Perú y México. Y así, algunas otras recientes.
Pronto habrá más estrenos de directores venezolanos en salas del extranjero gracias a las coproducciones internacionales. Secreto de confesión (Henry Rivero), que llegará a la cartelera nacional a final de año, estará en breve en Colombia. También se tiene previsto estrenar en España La distancia más larga, la película de Claudia Pinto que protagoniza la ganadora del Goya Carme Elías. Pelo malo, de Mariana Rondón, es otra que tomará mercados extranjeros, aún más después de su selección para el Festival de Cine de San Sebastián.
La experiencia de Rondón en asociaciones así es gratificante. Pelo malo se convirtió en coproducción con Alemania al obtener un premio en la Berlinale. "Estrenar en el exterior sin alianzas es casi imposible, pero el punto de partida debe ser que la coproducción sea una necesidad vital para la película. Hubo una época en que las coproducciones en el país eran simples arreglos comerciales. Yo trabajo en alianzas sólo en función de los valores artísticos que pueda aportar cada uno de los miembros. Alianzas para que el resultado de la película se parezca a lo que en un principio soñé", concluyó la cineasta venezolana. Las coproducciones, bien elegidas, acortan las distancias.
dfermin@eluniversal.com
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