El último film del maestro, "Powidoki / Afterimage", ha sido seleccionado para representar a Polonia en la próxima entrega de los premios Oscar.
El gran cineasta de la Polonia socialista, a pesar de su personal escasa simpatía por el régimen, Andrzej Wajda murió este domingo a los 90 años, nueve meses después de estrenar su última película, Powidoki / Afterimage, que ha sido propuesta por su país para el Oscar extranjero. El veterano realizador y guionista se especializó en los últimos años en revisiones históricas y biopics, como las que dedicó a la matanza de oficiales polacos en Katyn o Walesa. La esperanza de un pueblo. En el año 2000, la Academia de Hollywood le entregó un Oscar de honor por toda su carrera.
Entonces, se refirieron a él como "un hombre cuyas películas han dado a las audiencias de todo el mundo un punto de vista de un artista sobre la historia, la democracia y la libertad, y que al hacer esto, él mismo se convirtió en un símbolo de valentía y esperanza para millones de personas en la Europa de la postguerra".
Sus primeras películas (la trilogía Generación / Pokolenie (1955), Kanal (1957)" y Cenizas y diamantes / Popiól i diament (1958), discursan en torno a la nueva Polonia que emergería de las ruinas de la II Guerra Mundial, tema recurrente en su obra hasta casi el final de su vida, literalmente, como quiera que uno de sus últimos títulos (Katyn, 2007) a la sazón nominado al Oscar extranjero, se enfocaba en el mismo conflicto. Ya antes su cinta La tierra de la gran promesa / Ziema obiecana, fue nominada al mismo premio en 1975. Otras de sus cintas más conocidas fueron El hombre de mármol / Czlowiek z marmuru (1977), El hombre de hierro / Czlowiek z zelaza (1981), Los poseídos / Les poseedse (1988) o El director de orquesta / Dyrygent (1980).
Sobre Katyn, la historia de la ejecución masiva de oficiales polacos por el ejército soviético, que le tocaba personalmente, dijo: "Nunca pensé que viviría para ver la caída de la URSS, o que la libertad de Polonia me daría la oportunidad de retratar en la pantalla el crimen y la mentira de Katyn. Mientras que el crimen de Stalin privó de la vida a mi padre, mi madre fue tocada por las mentiras y la espera en vano de su regreso".
No por ello, el desde muy temprano respetado y elogiado cineasta dio la espalda a la contemporaneidad; su cine, de profundas raíces polacas cualquiera que sea su interés ideotemático, alcanzó siempre connotaciones universales. Durante los 70 y los 80, por ejemplo, reflejó, casi siempre de modo magistral los fuertes latidos políticos de su país y la actividad del sindicato disidente Solidaridad.
Oscar Honorífico en 2000 y análogo reconocimiento (Oso de Oro) en Berlín seis años después, Wajda fue elegido a principios de los 90 senador y director artístico del Teatro Powszechny de Varsovia, sin abandonar su trabajo en el cine, el cual, aún facturado fuera de Polonia (el caso de Dantón, de 1982) parecía obsesionado por un monotema: la relación individuo-contexto político, la lucha del primero contra las adversas fuerzas históricas y sociales.
Su último film, Powidoki, sobre la vida artista polaco vanguardista Wladyslaw Strzeminski, perseguido por sus ideas, fue seleccionado por las autoridades culturales polacas para el Oscar del año próximo, calificándolo como "una conmovedora historia universal sobre la destrucción de un individuo por un sistema totalitario".



