Luego de ser una de las actrices italianas más deseadas y de protagonizar films de Visconti, Scola, Comencini, Risi o Bolognini, los últimos años de su vida fueron toda una serie de desgracias personales.
Fue la heredera, una década después, de las "maggiorate" de los 60: Loren, Lollobrigida, Pampanini... Pero la coca, la depresión, los tratamientos psiquiátricos y una condenada mala suerte la retiraron de la fama y la actualidad. Este lunes la han encontrado muerta a primera hora de la mañana, en la casa en la que sobrevivía gracias a una pensión del estado. Se llamaba Laura Antonelli y tenía 73 años. Fue una de las mujeres más deseadas por los adolescentes de los 70, alcanzó fama internacional y personificó casi un género en el cine italiano.
Sex symbol sin caer en la vulgaridad (protagonizó films de Visconti, Scola, Comencini, Risi, Corbucci o Bolognini), Antonelli, nacida el 28 de noviembre de 1941 en Pola, al sur de la península italiana, fue acumulando desgracias mientras maduraba. La detuvieron con cocaína y debió enfrentarse a un largo proceso judicial del que logró salir bien parada, y luego, tras una operación de estética relacionada con su regreso al cine, sufrió una reacción alérgica que le deformó el rostro y terminó definitivamente con su carrera. El dinero que había acumulado se esfumó, y hace cinco años, para resolver su problema de indigencia, aireado por la prensa, el gobierno italiano le concedió una pensión vitalicia.
En 2010, la precaria situación económica de la exestrella, que vivía con una pensión de poco más de 500 euros, fue denunciada públicamente por su colega Lino Banfi, uno de los cómicos más conocidos de Italia, quien la encontró casualmente tras dos décadas sin verla e hizo un llamamiento al gobierno de Berlusconi a través de las páginas del diario Corriere della Sera. De la bella actriz, quien fue antes modelo y debutó en el cine en 1965, sólo quedaba una anciana desfigurada y sola.
En una nota que hizo llegar a los medios, Antonelli pidió sobre todo "ser olvidada", ya que ahora estaba entregada a una especie de retiro espiritual, acudiendo frecuentemente a la Iglesia. "La vida terrenal ya no me interesa. Doy las gracias a Lino Banfi y a todos los que se están preocupando por mí. Me gustaría poder vivir de manera más serena y digna, tener una mayor seguridad me ayudaría a enfrentar mejor mis actuales dificultades", afirmaba la ex actriz.
Como consecuencia de los comentarios mediáticos, el entonces ministro de Bienes Culturales, Sandro Bondi, le concedió una más sustanciosa pensión de Estado, aplicando la llamada "Ley Bacchelli", vigente desde 1985, que asigna una ayuda económica vitalicia a personalidades de la cultura, el espectáculo y el deporte que se encuentran en estado de necesidad.
Nacida el 28 de noviembre de 1941 en Pola, Istria (territorio antes italiano y ahora croata) y criada en Nápoles, Laura Antonaz (apellido que modificó por el más italiano Antonelli) fue modelo publicitaria hasta que debutó en el cine a los 23 años, con Le sedicenni de Luigi Petrini. Su esplendor empezó con la década siguiente, la de los años 70, donde brilló primero al lado de Lando Buzzanca, en Il merlo maschio (1971), de Festa Campanile. Luego vinieron Sin móvil aparente / Sans mobile apparent (1971), Doctor Casanova / Docteur Popaul (1972), Malizia (1973), ¡Dios mío, qué pecado! / Mio Dio, come sono caduta in basso! (1974), Divina Criatura / Divina creatura (1975) o El inocente / L’innocente (1976), de Luchino Visconti.
En los 80 empezó a declinar su popularidad, y a la década siguiente fue detenida por los carabinieri, que hallaron en su casa 40 gramos de cocaína lista para ser consumida por la actriz y los invitados a su fiesta. Un juez la condenó en primera instancia a tres años y medio de cárcel, pero luego el caso fue sobreseido al considerarse que la droga era para consumo personal y que Antonelli no traficaba con ella.
Para la que iba a ser su siguiente película, Malicia 2000, y como ya tenía casi 50 años, acudió a un especialista estético, que le inyectó colágeno en su rostro, el cual provocó a la larga una reacción alérgica que la volvió irreconocible. No logró la culpabilidad del médico, y se retiró definitivamente de toda actividad pública. Lo último que se supo de ella es que tras superar una profunda depresión estaba dedicada a la oración. Ahora la autopsia deberá revelar el motivo de su muerte, en casa, sola.
