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Lucrecia Martel ganó en Locarno por mostrar 'el racismo argentino'
Lucrecia Martel ganó en Locarno por mostrar 'el racismo argentino'

La aclamada cineasta argentina ha triunfado en el único apartado de este año del prestigioso festival suizo, celebrado de forma online entre el 5 y el 15 de agosto, y en el cual compartió premio con su coterránea Marí Alessandrini. 

 

La cineasta argentina Lucrecia Martel ha obtenido el Premio Pardo en su categoría internacional, dotado con 70.000 francos suizos (77.000 dólares) este año en el único apartado del Festival de Locarno, The Films After Tomorrow, para producciones detenidas por la crisis del COVID-19. Su último film, Chocobar, es un documental político que se inspira en el asesinato en 2009 del activista argentino por los derechos de la tierra Javier Chocobar, a partir del cual investiga aspectos de la colonización y la cultura nativa.

 

Argentina también tuvo algo que ver con el premio equivalente en la categoría suiza, ya que Zahorí, de Marí Alessandrini, aunque es una producción mayoritariamente helvética se rodó en la Patagonia, y narra la insólita amistad entre una niña del cantón suizo de Ticino, de trece años, con un anciano mapuche. Obtuvo el mismo galardón con idéntica dotación económica.

 

El peso iberoamericano en el palmarés de Locarno 2020 se completa con el premio Campari, dotado con 50.000 francos suizo (55.000 dólares), para la película portuguesa Selvajaria, de Miguel Gomes, adaptada libremente de una novela de Euclides da Cunha, un relato de finales del siglo XIX.

 

"El premio -ha dicho Lucrecia Martel a Variety- es, por supuesto, una ayuda económica de gran importancia, pero también una marca de prestigio que animará a más inversores. En este contexto de crisis, Locarno ha ofrecido un apoyo indispensable a proyectos que no ofrecen al mercado las garantías que otro tipo de películas pueden ofrecer desde su inicio. Cuando existe un riesgo narrativo, también existe un riesgo económico. Fondos como este fomentan los desafíos narrativos".

 

La autora de La niña santa y Zama sostiene que ha pretendido a partir de la historia real del indigenista asesinado "hacer visible el racismo argentino, que es la única explicación detrás de todas las justificaciones hábiles y justas. Eso puede parecer simple, pero es extremadamente difícil en un país que ni siquiera se imagina a sí mismo como mestizo. Cuando una comunidad indígena reclama algo en este país, primero tiene que probar su propia existencia. Un diálogo donde un lado tiene que convencer al otro de que existe es agotador".