Importantes cambios ha anunciado la Academia de Hollywood este 1 de mayo dirigidos al cine en lengua extranjera, a los actores y al uso de la Inteligencia Artificial, entre otros
La Academia de Hollywood ha anunciado este 1 de mayo modificaciones radicales en sus normas que afectan a la categoría de los Oscars internacionales, con varias candidatas posibles de una misma nacionalidad, a la interpretación, al uso de la inteligencia artificial y hasta al número de moderadores permitidos en los pases privados con preguntas y respuestas.
El más llamativo, para quienes siguen el cine en idiomas que no son el inglés, es el que ya algunos llaman "la regla de Anatomía de una caída". A partir de ahora, una película no tendrá que ser la elegida oficialmente por su país para poder optar al Oscar internacional. Habrá una segunda vía. Si un film gana uno de los seis premios principales en determinados festivales, podrá inscribirse directamente. Esos festivales y sus galardones son el Oso de Oro de Berlín, el premio a la mejor película de Busan, la Palma de Oro de Cannes, el Gran Premio del Jurado de Cine Mundial de Sundance, el premio Platform de Toronto y el León de Oro de Venecia.
La norma nueva tiene un origen concreto. En 2023, la francesa Anatomía de una caída ganó la Palma de Oro en Cannes. Era la película de la que todo el mundo hablaba. Pero Francia, en lugar de seleccionarla para representar al país en los Oscar, eligió a A fuego lento / La passion de Dodin Boufant, que se quedó sin nominación. Anatomía de una caída, mientras tanto, consiguió cinco candidaturas —incluida mejor película— y ganó el premio al guion original. Aquella decisión del comité francés dejó en evidencia una paradoja: una película podía ser la mejor del mundo según Cannes y no tener derecho a competir por el Oscar internacional porque su país de origen la había ignorado.
Eso ya no volverá a pasar. La Academia ha decidido que el mérito cinematográfico debe pesar más que la burocracia nacional. Así que ahora, el director alemán İlker Çatak puede respirar tranquilo. Su película Yellow Letters ganó este año el Oso de Oro en Berlín, pero está rodada en turco. Da igual si Alemania o Turquía deciden presentarla o no. Ella sola, con ese premio, tiene la puerta abierta. Lo mismo ocurre con Shame and Money, del kosovar Visar Morina, que ganó el Gran Premio del Jurado de Cine Mundial en Sundance. Es un drama en albanés con un entramado de coproducción que incluye a Alemania, Kosovo, Eslovenia, Albania, Macedonia del Norte y Bélgica. Antes, ese rompecabezas de nacionalidades podía haberla condenado a quedar fuera de la competición. Ahora, no.
Y hay otro cambio en la misma categoría, menos comentado pero igual de significativo. Hasta ahora, cuando una película ganaba el Oscar internacional, el premio se le adjudicaba al país. El director no aparecía en la estatuilla. La Academia contaba esos galardones como logros nacionales, no individuales. A partir de esta edición, el film será el nominado. Ya no el país. Y el director será quien acepte el premio en nombre del equipo creativo. Su nombre se grabará en la placa de la estatuilla, después del título de la película y, si procede, del país o región. Es un reconocimiento tácito a que el cine, incluso cuando representa a una nación, lo hacen personas concretas.
Mientras tanto, en la categoría de interpretación, la Academia ha decidido poner fin a una anomalía que arrastraba desde 1945. Aquel año, Barry Fitzgerald consiguió ser nominado a la vez como actor principal y de reparto por el mismo papel, el padre Fitzgibbon en Siguiendo mi camino. La Academia reaccionó entonces limitando cada interpretación a una sola nominación. Pero persistía otra rareza. En el resto de categorías —dirección, guion, fotografía—, un mismo realizador o técnico podía lograr dos nominaciones el mismo año si sus trabajos aparecían entre los cinco más votados. En interpretación, no. Si un actor lograba dos de las cinco votaciones más altas en la misma categoría, solo se nominaba la que más votos había recibido. La otra se descartaba.
Eso ha cambiado. Desde ahora, un actor puede aspirar a dos nominaciones en la misma categoría, ya sea protagonista o secundario, si ambas interpretaciones figuran entre las cinco más votadas. El ejemplo más citado es el de Kate Winslet en 2008. Aquel año, la actriz británica hizo campaña como protagonista por Solo un sueño / Revolutionary Road y como secundaria por El lector. Ganó los dos Globos de Oro. Pero cuando llegaron las nominaciones de los Oscar, El lector había sido reclasificada a protagonista, y Revolutionary Road se quedó fuera. Finalmente, Winslet ganó el premio a la mejor actriz por El lector. Bajo la nueva normativa, si sus dos interpretaciones hubieran estado entre las cinco mejores de la votación, habría podido optar a los dos puestos. Hay una suposición razonable de que ambas estuvieron en ese grupo.
La Academia también ha regulado, por primera vez de manera explícita, el uso de la inteligencia artificial. En las categorías de interpretación, solo serán elegibles los papeles "demostrablemente interpretados por humanos con su consentimiento". En las categorías de escritura, los guiones deberán ser de autoría humana. El organismo se reserva además el derecho a solicitar información adicional sobre la naturaleza del uso de la IA y el alcance de la autoría humana en cualquier película presentada. La decisión responde a una tensión creciente en la industria, sobre todo después de que se anunciara el uso del rostro del difunto Val Kilmer en una próxima película titulada As Deep as the Grave.
Hay más cambios, menos llamativos pero precisos. En la categoría de casting, el número máximo de estatuillas que se entregarán aumenta de dos a tres. En fotografía, la lista corta de la ronda preliminar será fija de veinte películas, en lugar de un rango variable entre diez y veinte. En maquillaje y peluquería, los miembros de la rama deberán asistir al menos a una de las dos mesas redondas finales para poder votar en la ronda preliminar. En efectos visuales, todos los miembros de la Academia deberán ver los vídeos de tres minutos de antes y después del evento Visual Effects Bake-Off para poder votar en la ronda final. En canción original, para aquellos temas que se presenten como la primera música nueva que suena al inicio de los créditos finales, el vídeo de muestra deberá incluir los últimos quince segundos de la película antes de que los créditos comiencen.
En los premios de los gobernadores —los Oscar honoríficos—, se exigirá que haya al menos tres disciplinas diferentes representadas entre los homenajeados de cada año. Y en las normas de promoción de campaña, se ha aumentado de uno a dos el número de moderadores permitidos en los coloquios y mesas redondas posteriores a los pases privados previos a las nominaciones. También se exigirá que todos los correos electrónicos y las entradas del calendario FYC que se distribuyan a los miembros de la Academia a través de una empresa de envío autorizada incluyan una dirección de correo electrónico o un número de teléfono para consultas sobre accesibilidad.
Los plazos de presentación para la 99 edición de los Oscar, que se celebrará el domingo 14 de marzo de 2027, ya están fijados. El 13 de agosto de 2026 es la fecha límite para los cortometrajes y documentales en categorías tempranas. El 17 de septiembre para las categorías de inscripción general, película de animación, mejor película y el formulario de estándares de representación e inclusión. El 30 de septiembre para la categoría internacional. El 8 de octubre para cortometrajes de animación y ficción. El 14 de octubre para el documental. El 4 de noviembre para la banda sonora original. Y el 12 de noviembre como fecha límite final para las categorías generales. Entre el 8 y el 10 de enero de 2027 se celebrarán las votaciones previas de los eventos conocidos como "bake-offs" para casting, maquillaje, sonido y efectos visuales.
La temporada de premios que viene ya tiene varios títulos con el cartel de favoritos. Entre ellos, Proyecto Fin del Mundo / Project Hail Mary de Phil Lord y Chris Miller, Dune: Parte Tres de Denis Villeneuve y Digger de Alejandro G. Iñárritu. Pero con las reglas recién cambiadas, nadie sabe todavía cómo se comportará el tablero. Lo único seguro es que, por primera vez en ochenta años, los actores pueden soñar con estar dos veces en la misma lista. Y las películas en idiomas que no son el inglés pueden llegar al Oscar sin pedir permiso a su país.
La ceremonia número 100, la del centenario, será el domingo 5 de marzo de 2028.



